domingo, 28 de marzo de 2010


Estados de ánimo cambiantes. Perseverante se la vé tirada en el suelo ahogada en su más profundo dolor. Corre sangre corren lágrimas. Pero no se oye nada, un profundo silencio la está matando. Su corazón no siente su alma fue envuelta y quemada, puras cenizas. Se encuentra ahí sin poder hablar, sus gritos fracturan su garganta. Sus quemaduras y heridas dan pie a rasguñarse la cara. Ella sola se envuelve y se va consumiendo en un abismo de emociones. Ella sola se hace los problemas que nunca existieron. ¿Alcanza ser feliz? Los cortes están en su cabeza, la psiquis humana.

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